Ni se hablaban... ni le echan de menos
Casillas (33) y Xabi (32) compartieron vestuario durante cinco años en el Real Madrid. Sus últimos meses estuvieron distanciados por completo / Foto: Pablo García (MARCA)
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Xabi Alonso se marchó del Real Madrid el pasado verano. Buscaba nuevos objetivos, alicientes deportivos y un vestuario más cercano y próximo a su manera de entender la vida y el fútbol. Arbeloa y alguno de los más jóvenes fueron de los pocos que derramaron alguna lágrima por su adiós.
Son amigos, tal y como ha quedado demostrado en los últimos días con su visita a Venecia acompañados de sus mujeres. Otros apelaron a la pérdida deportiva para añorar su presencia, entre ellos Ronaldo, que no entendió su adiós por lo que, según él, aportaba al juego del equipo. Con el paso de los días, nadie echa de menos a Xabi Alonso. Ni club, ni jugadores. Muchos le consideran historia y más tras las palabras sobre Neuer y el Balón de Oro.
Su identificación con José Mourinho provocó un distanciamiento con el sector duro de la plantilla que nunca recuperó. Entre estos jugadores que decidieron romper relaciones con Alonso se encontraba Casillas. Nula relación.
Filtraciones en Brasil
El planteamiento de uno y otro de lo que debe ser la convivencia del grupo no tenía nada que ver. Posturas antagónicas, aparecidas a raíz de la presencia del técnico portugués. Tanto como para no tener relación de ningún tipo, más allá de lo estrictamente necesario. Buenos días y poco más. Ni en los peores momentos de la era Mourinho hubo un mínimo acercamiento. Se ignoraban por el bien del equipo. Incluso, Alonso apuntó como intencionados los ataques que sufrió en la prensa en Brasil.
Con Sergio Ramos también tuvo momentos de tensión. El último de ellos en la semana previa a la conquista de la Décima, con una fuerte discusión en el vestuario incluida. Durante el Mundial no mejoró esa relación, que difícilmente puede ser considerada como laboral.
Los dirigentes se creían en la obligación de renovarle en el pasado mes de febrero para después aplicar la máxima de ‘no hay nada para traspasar a un jugador como renovarle’. Dicho y hecho.
Cuando en el mes de agosto, Xabi llamó primero al despacho de Ancelotti y después al de Florentino Pérez, tan solo el técnico se disgustó. A su manera, eso sí. El presidente accedió a su petición y tras la rueda de prensa de despedida dijeron: “Hemos hecho lo mejor posible”.
Son amigos, tal y como ha quedado demostrado en los últimos días con su visita a Venecia acompañados de sus mujeres. Otros apelaron a la pérdida deportiva para añorar su presencia, entre ellos Ronaldo, que no entendió su adiós por lo que, según él, aportaba al juego del equipo. Con el paso de los días, nadie echa de menos a Xabi Alonso. Ni club, ni jugadores. Muchos le consideran historia y más tras las palabras sobre Neuer y el Balón de Oro.
Su identificación con José Mourinho provocó un distanciamiento con el sector duro de la plantilla que nunca recuperó. Entre estos jugadores que decidieron romper relaciones con Alonso se encontraba Casillas. Nula relación.
Filtraciones en Brasil
El planteamiento de uno y otro de lo que debe ser la convivencia del grupo no tenía nada que ver. Posturas antagónicas, aparecidas a raíz de la presencia del técnico portugués. Tanto como para no tener relación de ningún tipo, más allá de lo estrictamente necesario. Buenos días y poco más. Ni en los peores momentos de la era Mourinho hubo un mínimo acercamiento. Se ignoraban por el bien del equipo. Incluso, Alonso apuntó como intencionados los ataques que sufrió en la prensa en Brasil.
Con Sergio Ramos también tuvo momentos de tensión. El último de ellos en la semana previa a la conquista de la Décima, con una fuerte discusión en el vestuario incluida. Durante el Mundial no mejoró esa relación, que difícilmente puede ser considerada como laboral.
Los dirigentes se creían en la obligación de renovarle en el pasado mes de febrero para después aplicar la máxima de ‘no hay nada para traspasar a un jugador como renovarle’. Dicho y hecho.
Cuando en el mes de agosto, Xabi llamó primero al despacho de Ancelotti y después al de Florentino Pérez, tan solo el técnico se disgustó. A su manera, eso sí. El presidente accedió a su petición y tras la rueda de prensa de despedida dijeron: “Hemos hecho lo mejor posible”.
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